domingo, 8 de junio de 2008

He aquí cómo se escribe un domingo a la tarde.



Se escribe porque los domingos no son tiempos útiles para hacer muchas otras cosas.


Se escribe porque todos los días de la semana con un tanto coercitivos y los domingos mas que ningún otro, entonces se escribe dado el domingo, se escribe dada la esclavitud del tiempo asfixiante, se escribe dadas las manos frías de junio. Escribo entonces, por los domingos y las hojas ocre. Escribo porque ya hace frío para estar en el parque Lezama y escribo porque no tengo pies suficientes para lavar los platos.
Pero entonces, razones mundanas. ¿Porque escribo?
Escribo porque sé decir, pero también sé de silencio. Saco palabras porque es mejor que queden en mi cabeza. Escribo porque necesito aplastar ideas que tienen demasiados colores. Escribo porque me da frio callarme, pero me quema gritar. Porque la garganta esta reseca de nicotina y me duele cantar. Escribo porque el sueño me gana mi tiempo. Escribo porque soy libre mientras me cuelgo de los barrotes grises. Escribo porque en realidad no tengo nada que decir, o porque me estoy mordiendo los labios; la miel en los labios. Escribo porque estoy a punto de cometer muchos errores y en vez de arrepentirme, escribo. Escribo porque David Bowie me deja escribir. Escribo porque me divierte escribir estupideces.
Entonces, escribo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿escribís porque lo necesitas, tanto como la hoja necesita estar escrita.
demasiadas hojas en blanco, o con palabras ajenas. quisiera escribir yo tambien, pero el lapiz me mira con cara de no entender, como un perro inclinando la cabeza. talvez mi calendario no tenga tantos domingos....